ESTILO EDUCATIVO CONCEPCIONISTA

Carmen Sallés traza su pedagogía a los pies de Cristo Crucificado. En él descubre el sentido de la Inmaculada Concepción de María y el misterio de su Redención anticipada. De esta contemplación brota la inspiración de:

  • Una educación preventiva, integral y liberadora.
  • Una escuela motivadora y encarnada en la realidad personal, familiar y social.
  • Una escuela que contribuye a la elevación cultural de la mujer.

Preventiva

La intuición fundamental de Carmen Sallés es el misterio de María Inmaculada. Contempla a María como el modelo más acabado de mujer, la redimida en plenitud: la Llena de Gracia. La pedagogía preventiva le brota de la convicción de la presencia del bien en el corazón de niños y jóvenes, y de la necesidad de cultivarlo para favorecer el desarrollo de personas con madurez humana y cristiana.

Integral

Carmen Sallés reconoce la dignidad de la persona y proyecta la acción educativa en todas sus dimensiones: inteligencia, voluntad, carácter, sentimientos, capacidades físicas y psicológicas, conciencia moral y religiosa. Esto supone unos procesos educativos que abarcan en la persona:

«Piedad y letras; Ciencia y Virtud; Estudio y oración; Formar la mente y el corazón».

«La instrucción sola no basta. Es necesario entrar en el alma para llevarles a Dios».

«En la formación descendía hasta los más pequeños detalles». 

Liberadora

“Evangelizar a través de una educación preventiva y liberadora que tiene a María Inmaculada como fuente de inspiración y que asume los principios pedagógicos de Carmen Sallés, los cuales favorecen la formación integral de la persona, la percepción de sí misma como sujeto histórico, capaz de influir con el testimonio de vida y el anuncio de valores humano-cristianos, en la construcción de una sociedad justa y fraterna”.

El Centro Concepcionista tiene la misión de prestar un servicio educativo de calidad a los estudiantes, a las familias y a la sociedad en la que está inserto, mediante el testimonio, el anuncio y la experiencia de un conjunto de valores propios del carisma y de la espiritualidad de Carmen Sallés .

Presencial

“Dios nos da por compañeros a los niños. El Señor los ha confiado a nuestro cuidado. Velemos día y noche por ellos, sea esta nuestra ocupación cotidiana, el objeto de nuestros desvelos y de nuestros más tiernos cuidados”. Carmen Sallés entiende la presencia como una forma de evitar el mal, nos propone “una vigilancia delicada y continua cerca de los niños”. Vigilancia que se hace cercanía, delicadeza y constancia. Es el amor que vela, que se hace responsable de aquellos que le son confiados. Es observar cuando los niños se muestran con naturalidad.

Motivadora

“Haz lo que haces, hazlo por Dios. Y hazlo bien”. ”Procuren tener recta intención en todas las acciones mirando siempre agradar a Dios”. En el lenguaje de Carmen Sallés, esta pedagogía supone ofrecer motivaciones profundas inherentes a cada etapa del desarrollo evolutivo de los educandos para favorecer la superación personal continua crecer en la autoestima y  desarrollar todas sus potencialidades.