FORMACIÓN PERMANENTE

Te recomiendo que reavives el carisma de Dios que está en ti” (2Tm 1,6).

Somos conscientes de que la formación permanente es una exigencia intrínseca de la consagración religiosa, que genera en nosotras la necesidad y disponibilidad para renovarnos en cada ciclo de la vida.

La concepcionista se apoya en la fidelidad de Dios, se alimenta de la Palabra, la Eucaristía y la Misión apostólica, se fortalece en una vida comunitaria verdaderamente fraterna, y busca en el Fiat de María el impulso para una creciente fidelidad al Señor. (CC 104,106)