NUESTROS VALORES

Los valores tienen a Cristo y a María como referencia. Todos ellos, de alguna forma, se derivan del misterio de la Inmaculada Concepción. “¡Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo!” (Lc. 1,28). Son una invitación para toda la comunidad educativa a vivir en plenitud con alegría.

  • AMOR

    El amor como valor supone educar el corazón y los sentimientos, valorarse a uno mismo y a los demás como personas amadas por Dios.

  • FE

    Vivir desde la fe nos lleva a arraigarnos en Dios, tender continuamente hacia Él y tener un sentido positivo en la vida

  • ESPERANZA

    La fuente de la esperanza está en Dios, que solo puede amar y nos busca incansablemente.

  • GRATUIDAD

    El misterio de La Inmaculada es el misterio de la gratuidad. Desde su concepción inmaculada, María es la máxima expresión de la gratuidad de Dios.

  • LIBERTAD

    La libertad favorece el ejercicio armónico de los derechos y deberes de cada persona. Ayuda a descubrir y realizar el proyecto de vida personal. La libertad está comprometida con la justicia, la no violencia y la paz.

  • BELLEZA

    La belleza tiene como referente a María Inmaculada. Es el reflejo de la armonía, la limpieza del corazón, la sencillez, la transparencia y la bondad.

  • SOLIDARIDAD

    Tener sentido de pertenencia es tomar conciencia de ser parte de la comunidad familiar, educativa concepcionista, eclesial y social. Fomenta la corresponsabilidad y la participación, la concordia y la convivencia, el entendimiento y la unidad en la diversidad.

  • FORMACIÓN

    La formación está íntimamente relacionada con el desarrollo de la personalidad, el desempeño profesional y el avance en el itinerario espiritual lo cual requiere de: esfuerzo, estudio, responsabilidad, espíritu de superación y constancia.

  • VIDA GRACIA

    Tener la vida como valor supremo implica asumir el compromiso del respeto y defensa de la vida humana y descubrir la propia vida en comunión con  la creación y hacernos responsables en la gestión de lo creado, protegiendo el don de la vida en todas sus manifestaciones.

    Tener la vida de la gracia como valor supone saber que esta vida de la gracia es la plenitud de la vida humana soñada por Dios, cultivar la gracia y la vida de Espíritu.